viernes, 9 de marzo de 2012

La liebre y la tortuga

¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos...? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando..?
 (José Saramago)

El siguiente cuento me tocó representarlo para la práctica del módulo Expresión y Comunicación...
La liebre y la tortuga

Cierto día una liebre se burlaba de las cortas patas y la lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta, riéndose, le replicó: «Puede que seas veloz como el viento, pero en una competición yo te ganaría». La liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.

Llegado el día de la carrera, emprendieron ambas la marcha al mismo tiempo. La tortuga en ningún momento dejó de caminar y, a su paso lento pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vio como la tortuga había llegado tranquilamente al final y obtenido la victoria.

Con constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos lentos, obtendremos siempre el éxito.

No soy una persona paciente, más bien todo lo contrario… lo que quiero lo quiero ya! jaja, así que esta evaluación me ha pasado... que me ha pillado el tren! como a la liebre... me quedé dormida y quise llegar al final de un salto...

Si alguna vez tengo que contar este cuento a un niño, me gustaría que yo sirviera de ejemplo… aprender a ser más constante, a no confiar que puedo hacerlo todo para el final, que pasito a pasito me irá mejor… como la tortuga del cuento...


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